LAS TICS Y LAS CANCILLERÍAS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Manuel Castells señala que “Globalización no es sinónimo de internacionalización”, ya que, “en sentido estricto es el proceso resultante de la capacidad de ciertas actividades de funcionar como unidad de tiempo real a escala planetaria.”
En esta sociedad globalizada, la productividad y competitividad dependen de la capacidad de crear conocimiento y procesar información, la que a su vez depende de los niveles de educación, cultura y de la posibilidad de apropiarse de las tecnologías y usarlas, tanto por las personas como por las instituciones y naciones. De este modo, educación e innovación resultan ser pilares fundamentales para el desarrollo de nuestros países.
La revolución digital ha creado nuevas formas de comunicarse, de crear conocimiento, de transmitirlo y de usarlo. La revolución digital ha creado un mundo interconectado, un mundo de redes, donde potencialmente el acceso a la información y el conocimiento deberían ser más fáciles, democráticos y equitativos, creando un entorno con igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.
Sin embargo, paradójicamente, gran parte de la población mundial no ha tenido acceso a dichas redes y por lo tanto está excluida de la Sociedad de la Información en que vivimos hoy. Se ha creado una nueva brecha entre ricos y pobres, tanto entre países como dentro de ellos. Esta brecha, que hemos llamado digital, crea una nueva clase de pobres, en que el elemento diferenciador puede ser medido por el acceso al conocimiento, esto es la brecha entre el conocimiento y la ignorancia, entre ricos y pobres.
Los aspectos destacados en la declaración política de la Primera Fase de la Cumbre sobre la Sociedad de la Información, realizada en Ginebra en diciembre de 2003, mantienen su actualidad y en la segunda fase se debe avanzar en su perfeccionamiento y planes de acción para el logro de objetivos concretos. Sólo de esa manera se cumplirá el mandato de Naciones Unidas y, además, se podrá avanzar efectivamente en el cumplimiento de las Metas del Milenio.
Es por esto, que se puede afirmar con fuerza, que la irrupción de la Sociedad de la Información, afecta a nuestras cancillerías en diversas dimensiones.
En efecto, la Sociedad de la Información al menos introduce cambios: en el medio ambiente en que desarrollan sus actividades las cancillerías; en las oportunidades y herramientas que se ofrecen para el mejor desarrollo de sus tareas; y en particular, agrega una nueva dimensión en las relaciones entre las naciones: la necesidad de luchar para eliminar la brecha digital entre países ricos y pobres.

